jueves, 27 de septiembre de 2012
Potaje de habichuelas con acelgas y arroz
"Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas"
(Rabindranath Tagore)
El martes fui al mercado a comprar un poco de verdura y de fruta, la verdad es que merece ir porque son los mismos agricultores o pageses como les llaman aquí, los que venden sus productos y además de estar muy frescos tienen muy buen precio, entre otras muchas cosas que compré me traje 3 manojos de acelgas por 1neuro, así que durante algunos días comeremos recetas hechas con acelgas, mi propuesta de hoy es un potaje que se hace en mi tierra de los olivares, un potaje de habichuelas con acelgas y arroz.
Ingredientes:
250 gr de habichuelas o judías blancas
50 gr de arroz
1 manojo de acelgas (o una bolsa de las que ya vienen cortadas)
1 cebolla
4 dientes de ajo
1 zanahoria
1 tomate
1 ñora
2 chorizos (opcional)
Sal
Pimentón de la Vera
2 dientes de ajo más
Cominos
Aceite de oliva virgen extra
Preparación:
El día anterior poner a remojo las habichuelas (o judías blancas) para que se ablanden.
Lavar las hojas de las acelgas muy bien (yo en este caso solo he utilizado las hojas porque las pencas las he usado en otro plato) y quitarles las hebras tirando con un cuchillo de los hilillos que se ven cuando las cortas, partirlas en trocitos y reservar.
En la olla exprés poner un chorreón de aceite y rehogar el chorizo cortado en rodajitas si se va a poner, la receta original no lleva chorizo pero en casa les gusta más con el chorizo por eso se lo pongo, y apartar, si no se pone chorizo empezar a partir de aquí, poner a rehogar la cebolla cortada en trozos grandes, los ajos enteros y la zanahoria cortada en trozos grandes (toda esta verdura después la voy a sacar para triturarla por eso la pongo en trozos grandes), el tomate, y la ñora, rehogar bien y añadir las habichuelas o judías blancas, añadir agua fría hasta que cubra, cuando empiece a hervir agregar medio vasito de vino de agua fría, esto se llama asustar a las habichuelas, consiste en cortarle de golpe la cocción, cuando vuelva a hervir repetir la misma operación, esto se hace tres veces, cuando de nuevo empiece a hervir tapamos la olla y ponemos a cocer entre 12-15 minutos, todo depende de la olla que tengas, si es superrápida con ese tiempo es suficiente si es normal quizás necesites 30 minutos y si se hace en puchero a fuego lento necesitará como 1 hora u hora y media.
Pasado el tiempo de cocción, abrir la olla y sacar los trozos de verdura (cebolla, ajos, tomate, zanahoria y ñora), triturarla en la batidora y añadir de nuevo a la olla, agregar las acelgas y el puñado de arroz, echar como una cucharada de sal y una punta de cominos.
En una sartén aparte echar un poco de aceite y freír 2 ajos hechos láminas finitas, cuidado que no se quemen, fuera del calor añadir una cucharada de pimentón de la Vera darle un par de vueltas para que el pimentón se fría pero cuidado porque se quema enseguida por eso lo hago fuera del calor y echarlo en la olla, y en los últimos 5 minutos antes de servir agregar el chorizo que teníamos apartado, habrá que añadir un poco de agua si vemos que se quedan demasiado espesas porque el arroz consume mucha agua, cuando el arroz esté cocido se puede servir.
Nota: Si en tu casa pasa como en la mía que cada uno viene a una hora diferente a comer, no le pongas el arroz porque el último en comer se comerá el arroz pasado, yo lo que hago es que cuezo el arroz aparte y lo dejo escurrido y refrescado y a la hora de servirlo pongo en cada plato un par de cucharadas de arroz cocido y le doy un calentón a última hora, no es lo mismo pero por lo menos el arroz está en su punto.
Para servirlo puedes poner un chorreón de aceite crudo y unas gotas de vinagre de jerez.
martes, 25 de septiembre de 2012
Revuelto de acelgas con gambas
La acelga
Dicen de las niñas feas
que tienen cara de acelga
pero la Acelga no es fea.
El Acelgo la miraba
desde un rincón de la huerta
y la vio tan verdecita,
tan estirada y tan tierna,
que no lo pudo evitar
y se enamoró de ella.
-Acelga, ¿me quieres mucho?
-Te quiero más que a la tierra,
más que al chorrito de agua
y más que al sol de la siesta.
-¿Te casas conmigo, di?
-me caso cuando tú quieras.
Y le dio un beso en la hoja
florecida de inocencia.
Rosa Díaz (La cesta de Julita, Ed. Hiperión, 2004)
Ingredientes:
Un manojo de acelgas
250 gr de gambas
3 dientes de ajos
4 huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Preparación:
Lavar bien las acelgas y quitar las hebras de las pencas y trocear, ponerlas a hervir en abundante agua con un poco de sal hasta que al pinchar con un cuchillo veamos que están tiernas (a mí me gusta que queden un poco enteritas, pero cada uno puede darle el punto que más le guste). Escurrir y reservar.
Pelar las gambas y reservar.
Pelar y picar los ajos y ponerlos en una sartén con unas cuatro cucharadas de aceite y poner los ajos a freír (cuidado que no se quemen), añadir las acelgas y rehogarlas, cuando estén hechas poner las gambas un par de minutos y cascar los huevos, darles unas vueltas rápidamente para que cuajen, pero no mucho tiempo porque es preferible que estén un poco crudos a muy hechos. Rectificar el punto de sal si es necesario.
Nota: También se puede hacer con las bolsas que vienen ya lavadas y cortadas.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Nunca te detengas (Madre Teresa de Calcuta)
Nunca te detengas
Siempre
ten presente que:
La piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se
convierten en años.
Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no
tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña, detrás
de cada línea de llegada, hay una de partida; detrás de cada logro, hay otro
desafío.
Mientras estés vivo, siéntete vivo; si extrañas lo bueno que
hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas, sigue aunque todos esperen que
abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no
puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te
detengas.
Madre Teresa de Calcuta
Algunos pensarán que qué tiene esto que ver con un blog de cocina, pues bien todo y nada; todo porque me parecen unas palabras maravillosas que una tarde mi tía Manoli me leyó en charla íntima de tía y sobrina que se ven pocas veces pero que siempre están y estarán unidas por un lazo más fuerte que la distancia que las separa, el amor y el cariño, el respeto y bueno tú bien lo sabes tía...; y nada porque esto es un blog de cocina, de recetas, pero que más da, lo importante es compartir con quien me quiera leer estas palabras tan entrañables de la madre Teresa, seguro que a ti también te gustan, seguro que también te identificas con algo, pues de eso se trata. Gracias Madre Teresa.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Pollo de Nati
Esta receta me la dio mi amiga Nati hace ya muchísimos años y recuerdo que el primer día que la hice a mis hijos les gustó mucho y me preguntaron de dónde había salido esta receta porque yo nunca había hecho el pollo así y les expliqué que era una receta que me había dado Nati y entonces ellos la bautizaron como el pollo de Nati y después de casi 10 años en mi casa siempre que la hago, porque a ellos les gusta mucho y es realmente muy fácil y muy rápida de hacer, nos acordamos de Nati y de toda su familia, especialmente de Sonia, así que esta receta va por ti.
Por cierto Nati tiene un blog muy interesante, os dejo el enlace por si os apetece visitarlo (http://www.diariodeunagalleta.blogspot.com.es/)
Supongo Nati que de tu receta a esta hay una pequeña diferencia, pero es que yo soy así, me gusta darle a las cosas mi toque personal y como dicen mis hijos nunca hago dos platos iguales porque siempre añado algo nuevo o quito algo que no me ha gustado.
Ahora estoy experimentando con especias nuevas, cardamomo, jengibre, curry, enebro, haba tonká, pimienta de jamaica, etc. que las voy introduciendo poco a poco en mis platos para dar sabores nuevos.
Ingredientes:
1 kg de filetes de pechuga de pollo
2 cebollas
El zumo de un limón
Un vasito de vino de vino blanco (unos 200 cc aproximadamente)
Un brick de nata para cocinar
Aceite de oliva virgen extra
Una cucharada de mantequilla
Sal y pimienta
Acompañamiento: Arroz salvaje, arroz blanco, champiñones a la plancha, patatas asadas o hervidas, etc.
Preparación:
Parte la cebolla en juliana y pocha en una sartén con un poco de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla a fuego muy suave hasta que caramelice, échale una pizca de sal y un poco de pimienta, cuando coja el tono dorado apartar y reservar.
Los filetes de pechuga puedes partirlos por la mitad, a mí particularmente me gustan los trozos más pequeños, y salpimenta por ambos lados.
En otra sartén más grande bien caliente echa un chorreón de aceite, como dos cucharadas y marca las pechugas por ambos lados, es decir, pon de un lado un minuto y después del otro otro minuto, no deben estar muy hechas porque luego van a cocer con el vino.
Agrega las cebollas que ya tenías pochadas y rehoga todo el conjunto, añade el zumo de limón y el vasito de vino blanco, deja reducir
Por último añade la nata, deja hervir unos 3 o 4 minutos y listo para servir.
Puedes acompañarlo con un poco de arroz blanco hervido o arroz salvaje unos champiñones a la plancha o unas patatas asadas o cocidas, lo que más te guste, yo en esta ocasión puse a hervir con un poco de sal unos 150 gr de arroz salvaje durante 20 minutos mientras se hacían las pechugas, lo colé y lista la guarnición.
Nota: Si quieres reducir calorías pon un vasito de vino de leche desnatada y medio brick de nata, la salsa queda menos espesa pero queda igualmente rica.
Por cierto Nati tiene un blog muy interesante, os dejo el enlace por si os apetece visitarlo (http://www.diariodeunagalleta.blogspot.com.es/)
Supongo Nati que de tu receta a esta hay una pequeña diferencia, pero es que yo soy así, me gusta darle a las cosas mi toque personal y como dicen mis hijos nunca hago dos platos iguales porque siempre añado algo nuevo o quito algo que no me ha gustado.
Ahora estoy experimentando con especias nuevas, cardamomo, jengibre, curry, enebro, haba tonká, pimienta de jamaica, etc. que las voy introduciendo poco a poco en mis platos para dar sabores nuevos.
Ingredientes:
1 kg de filetes de pechuga de pollo
2 cebollas
El zumo de un limón
Un vasito de vino de vino blanco (unos 200 cc aproximadamente)
Un brick de nata para cocinar
Aceite de oliva virgen extra
Una cucharada de mantequilla
Sal y pimienta
Acompañamiento: Arroz salvaje, arroz blanco, champiñones a la plancha, patatas asadas o hervidas, etc.
Preparación:
Parte la cebolla en juliana y pocha en una sartén con un poco de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla a fuego muy suave hasta que caramelice, échale una pizca de sal y un poco de pimienta, cuando coja el tono dorado apartar y reservar.
Los filetes de pechuga puedes partirlos por la mitad, a mí particularmente me gustan los trozos más pequeños, y salpimenta por ambos lados.
En otra sartén más grande bien caliente echa un chorreón de aceite, como dos cucharadas y marca las pechugas por ambos lados, es decir, pon de un lado un minuto y después del otro otro minuto, no deben estar muy hechas porque luego van a cocer con el vino.
Agrega las cebollas que ya tenías pochadas y rehoga todo el conjunto, añade el zumo de limón y el vasito de vino blanco, deja reducir
Por último añade la nata, deja hervir unos 3 o 4 minutos y listo para servir.
Nota: Si quieres reducir calorías pon un vasito de vino de leche desnatada y medio brick de nata, la salsa queda menos espesa pero queda igualmente rica.
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